"Hay que dar vuelta a la historia y yo sé que con ustedes vamos a tener la posibilidad de hacerlo". Néstor Kirchner, discurso en Parque Norte, 11 de marzo de 2004.
Treinta años más tarde, dos militantes de aquella generación que luchó para que Perón volviera, ya convertidos en la conducción de un nuevo movimiento histórico, recogieron el compromiso de aquellos años para encabezar la recuperación del país, levantando a la política como única herramienta de transformación social, en momentos en los que para muchos la militancia no existía más. Néstor y Cristina Kirchner pusieron a la política en el lugar en el que para ellos había estado siempre, rescatando a la figura del militante como protagonista principal de esa historia. "Tenemos que volver a reconstruir el espacio de los militantes, de los cuadros, tenemos que volver a valorar la política", nos advirtió en el Encuentro Nacional de la Militancia en 2004 en Parque Norte, y agregó: "No queremos que se repita la mecánica casi empresaria de la política que tiende a acordarse de los amigos y de los compañeros para utilizarlos en cuestiones electorales". Cualquier parecido con la actualidad es pura coincidiencia. En ese mismo acto, Néstor nos decía que militar no podía ser ni un pasatiempo ni un lugar para jugar a las escondidas, remarcando que las unidades básicas debían dejar de ser "lugares de trenzas donde nos juntemos solamente a tomar unos vinos o a comer asados", planteando que debían ser "lugares de meditación, de formación, de conciencia cívica, que tiendan a consolidar una Argentina diferente", pidiendo terminar con "la idea de la clandestinidad de la política". Como con el paso de Perón y de Evita, durante los gobiernos de Néstor y de Cristina la Argentina se puso nuevamente de pie. En estos años, además de los miles de ciudadanos que volvieron a la política, también una generación entera de jóvenes se volcó a la militancia, atraída por la consolidación de un proyecto nacional y popular de inclusión y ampliación de derechos civiles y sociales, entendiendo que "la Patria es el Otro". Otra vez una generación cuya vocación es transformar la realidad de manera desinteresada, motivada por la solidaridad y convencida de que solamente por este camino es que se puede levantar una nueva y gloriosa Nación. Hoy como hace 44 años, si la restauración neoliberal necesita ser acompañada de los mismos mecanismos de control social que se utilizaron en otros tiempos (represión de la protesta, violencia institucional, deslegitimación de la política, complicidad mediática y violación descarada de las normas e instituciones), el lugar del militante es el mismo que en aquel entonces: junto al pueblo que aún sufriendo las consecuencias del ajuste, nunca va a dejar de ser leal a Cristina.