Finalmente el gobierno tuvo su Banelco. Después de la Ley Bases, donde resonaba la excusa de que había que darle tiempo y herramientas a Javier Milei, los mismos que bloquean el tratamiento del DNU 70 en la Cámara de Diputados fueron cómplices, entre gallos y medianoche, en una sesión bochornosa, de esta monumental estafa contra los trabajadores y trabajadoras de nuestra patria que el oficialismo denomina “modernización laboral” pero que, bien dijo la compañera diputada nacional, Luciana Potenza: "Ni moderniza nada ni va a generar más empleo, sino que les viene a cagar la vida a los laburantes".
Reforma Laboral en Diputados
Otra Banelco derecho al fracaso
Haber votado a favor de esta ley, es haber votado un nuevo fracaso. El gobierno de Milei baila al ritmo de las exigencias del FMI para arruinarle la vida a los trabajadores y las trabajadoras de nuestra Patria. Vamos a seguir militando para lograr revertir esta reforma. Vamos a liberar a Cristina.
Son solo cadenas, como las que le entregó el diputado Horacio Pietragalla al presidente de la Cámara, Martín Menem. Las cadenas que rompió Juan Perón y que algunos gobernadores, que fueron elegidos en representación del Partido Justicialista, mandaron de nuevo a restaurar, a cambio de algún Aporte del Tesoro Nacional (ATN) pedorro, o quién sabe qué indigno chanchullo.
Máximo Kirchner fue categórico durante la sesión: “Votar a favor de esta ley es votar un nuevo fracaso, como fue el RIGI para las inversiones extranjeras, con la inversión directa más baja desde que se realizan las mediciones, o como fue la Ley Bases y su capítulo laboral”.
Nuestra historia reciente confirma que todos los proyectos de flexibilización laboral impulsados por los grandes empresarios no hicieron más libres a los laburantes, sino a los dueños del capital, que pudieron despedir y humillar sin rendir cuentas ante nadie -y ahora lo harán con la plata de los jubilados-. Las PyMEs y la industria nacional se fundieron de todas formas. Los trabajadores y trabajadoras quedaron a merced de la patronal, despojados de sus aportes previsionales y de su derecho a la justa indemnización.
Por eso, en el 2000, la Alianza necesitó comprar con la "Banelco" votos “peronistas” en el Senado para aprobar una reforma que, igual que hoy, elimina la ultraactividad, habilita los convenios por empresa y es exigida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), quien es el director de la orquesta, como lo definió durante la sesión la diputada Vanesa Siley. En ese entonces, un año y medio luego de la votación, el FMI se tomaba el palo y De la Rúa se escapaba en helicóptero, bajo estado de sitio y con cuarenta muertos en los alrededores de la Plaza de Mayo.
Refiriéndose a esos tiempos dramáticos, decía Cristina el 19 de julio de 2007, en el lanzamiento de su campaña presidencial en el Teatro Argentino de La Plata, que el Congreso se había sumido en el desprestigio luego de que “por defección, por presión o por corrupción (...) en lugar de votar las leyes que merecían y necesitábamos los argentinos, se votaba porque lo pedía el Fondo, porque un ministro tenía la Banelco o porque los militares habían salido a la calle. Y agregó entonces la compañera: "Ese poder que también dejó de representar los intereses populares contribuía al deterioro de la confianza en el sistema representativo de la Argentina”.
Seis años después, volvía a reflexionar sobre el tema y explicaba que “cuando vos tenés un 20 o un 25 por ciento de desocupación, no necesitás de ninguna ley para flexibilizar el mercado laboral, porque la gente trabaja de cualquier manera y en cualquier condición de trabajo (...) creo que en realidad ahí lo que se intentaba dar eran señales. Y lo que quieren los sectores económicos, es imponer condiciones al poder político”.
Fue precisamente porque los gobiernos de Néstor y Cristina nos sacaron de encima al Fondo Monetario Internacional que en la Argentina se ampliaron durante una década los derechos laborales y se mejoraron las condiciones de vida de nuestro pueblo. El círculo virtuoso de reconstrucción de la autoridad política y expansión de la justicia social implicaba que el proyecto de país lo definieran las instituciones de la democracia y no los poderes concentrados.
Cuando vos tenés un 20 o un 25 por ciento de desocupación, no necesitás de ninguna ley para flexibilizar el mercado laboral, porque la gente trabaja de cualquier manera y en cualquier condición de trabajo"
Resaltaba Máximo que Milei cacarea en Twitter y le dice Don Chatarrín a Paolo Rocca, pero en el Congreso le da a Don Chatarrón todo el poder para despedir y cagar de hambre a los trabajadores. Cacarea en un lugar y pone los huevos en otro. Tiene un tuit fijado contra Clarín, pero en el Congreso les deroga la Ley de Teletrabajo y el Estatuto del Periodista para que puedan explotar más duro a sus empleados. Puro show, mientras las grandes corporaciones están de fiesta. La verdad es que las leyes se dictan en Washington, los abogados de los grupos económicos las escriben y la mafia judicial ejecuta la orden de proscribir y meter presa a Cristina para que otra vez una reforma antiobrera se sancione en el Congreso de la Nación, en medio de la huelga decretada por las centrales sindicales y a la espera de que el Senado termine de sellar el texto.
“La reforma laboral de los paladines de la libertad que extrañan la esclavitud”, sintetizó Lucía Cámpora. Entre ellos, el diputado Pablo Outes, esbirro del gobernador salteño Gustavo Sáenz que, como expuso el diputado Rodolfo Talihade, acompañó la ley para no tener que pagarle las indemnizaciones por accidente de trabajo a sus empleados que mantiene en la informalidad.
Mientras se trataba la Reforma Laboral esclavista, Cristina cumplía su día 246 de injusta prisión. Se entiende a la perfección. Como recordó la diputada Florencia Carignano: “Cristina nunca jamás traicionó a los laburantes, siempre cumplió con el pueblo que la votó, dándole oportunidades y dignidad; si Cristina hubiera hecho lo que hizo (el gobernador) Jalil muy seguramente no estaría presa, porque lo más fácil es entregarse al poder; lo más difícil es ponerle un freno como hizo la compañera”.
Los que dieron quórum, los que votaron esta ley nefasta, son mascotas del poder y no merecen ser llamados peronistas. Podrán ponerse ponchos a lo Güemes, reivindicar a Felipe Varela o a Andresito, como ironizó la compañera Siley, pero lo cierto es que carecen de toda vergüenza y son unos cobardes, cómplices de la destrucción del trabajo y el saqueo de la Argentina. “¿Con qué cara van a mirar los diputados misioneros a los trabajadores yerbateros, los salteños a los del tabaco, los tucumanos a los del limón?”, se preguntaba el jueves la diputada Fernanda Díaz. Otro sacrificio inútil, que solo causará más dolor y que no traerá ninguno de los resultados que anuncian entre bombos y platillos.
Mientras se trataba la Reforma Laboral esclavista, Cristina cumplía su día 246 de injusta prisión.
En palabras de la compañera Carignano: “Si en este país no se puede vender ni un tornillo, les quiero decir que este mamotreto no sirve para nada, no hay ley que salve este modelo económico". Y agregó: "Si no venden los empresarios, no van a invertir, y lo que van a hacer es despedir; aunque les quiten todos los derechos a los laburantes, si no vendes y lo único que entra a este país son importaciones el modelo económico les va a explotar en la cara”.
Un modelo económico que, como dijo el compañero Máximo Kirchner en su discurso, obliga al gobierno a pedir cada cinco o seis meses un rescate al FMI o al Tesoro norteamericano, producto de la mala administración del Estado, y con el que nos van a querer llevar próximamente a discutir la suba de la edad jubilatoria para equilibrar las cuentas de la ANSES, ante el desfalco que ocasionará esta reforma precarizadora y mientras los de afuera se la llevan toda. Desde que asumió Milei, ya cerraron casi 22mil empresas y cerca de 290mil personas se quedaron sin trabajo. La flexibilización patronal solo profundizará ese rumbo.
Por el contrario,, nosotros y nosotras queremos una sociedad donde los argentinos y las argentinas puedan realizarse, puedan tener un sueño, un propósito en la vida a cumplir y no pensar que ya nacieron perdiendo para siempre. “Esta ley está condenada al fracaso y parece un nuevo capricho del Fondo Monetario Internacional, al que el presidente no le puede decir que no porque si le dice que no se le cae el país encima. Esta ley daña a los argentinos y a las argentinas, piensen como piensen y voten como voten”, aseguró Máximo durante el tratamiento de la Reforma Laboral.
Esto ya lo vivimos y no podemos fingir demencia. Quienes tienen la responsabilidad de representar al pueblo deben hacerse cargo de lo que votan y si traicionan el mandato electoral por el que fueron electos es imperioso recordárselo. El gobierno de Milei consiguió todas las leyes que quiso y ni él ni sus cómplices podrán presentar excusas por el desastre que están causando. Como peronistas leales a nuestras convicciones, a nuestra conducción y a nuestra historia, vamos a seguir militando para lograr revertir esta reforma, como se derogó la Banelco, y volver a encarrilar a la Argentina en la senda que nunca debió haber perdido. Porque fue con Cristina presidenta que los trabajadores y trabajadoras experimentamos la verdadera libertad.
Por eso la metieron presa y por eso la vamos a liberar.