Política

8M

Trabajadoras somos todas, todas somos Cristina

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Contra el ajuste, por nuestros derechos y por la libertad de Cristina, nos volvemos a encontrar en las calles de todo el país.

por Frente de Mujeres de La Cámpora
9 mar 2026

Como cada 8 de marzo, las mujeres y diversidades volvemos a ocupar las calles. En  unidad y organizadas, el feminismo popular se moviliza en una nueva jornada de lucha. Y este año lo hacemos en un contexto particularmente duro. En la Argentina de hoy, el gobierno de Javier Milei impulsa un programa económico que combina ajuste económico brutal, desmantelamiento del Estado y flexibilización laboral. Un modelo que, como tantas veces en nuestra historia, tiene un impacto directo sobre quienes ya están en situación de mayor vulnerabilidad: las mujeres y diversidades. Además, es el primer 8M con Cristina presa y proscripta por orden de un poder judicial mafioso.

La persecución judicial contra Cristina Fernández de Kirchner parte de una estrategia más amplia que busca disciplinar al campo popular y despejar el camino para avanzar con un programa de reformas regresivas que implica pérdida de derechos sociales, laborales y económicos. El feminismo nos enseñó que lo no se nombra no existe: Cristina está presa por lo que hizo a favor del pueblo. Por eso, aquel y aquella que no luche por su libertad está resignando batallas urgentes.

No es casual que mientras se profundiza el ajuste y se promueven reformas estructurales que afectan a millones de trabajadores y trabajadoras, se proscriba políticamente a la principal dirigente de la oposición. Para llevar adelante transformaciones de esta magnitud —flexibilización laboral, desmantelamiento del Estado, transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados, entrega de nuestros bienes comunes, persecución policial para los pibes y represión a la organización popular— necesitan a Cristina presa y al campo nacional y popular disciplinado.

El feminismo nos enseñó que lo no se nombra no existe: Cristina está presa por lo que hizo a favor del pueblo.

En ese marco, Cristina presa y proscripta funciona como una condición política necesaria para avanzar sobre los derechos conquistados durante décadas. Para avanzar con la pérdida de derechos necesitan disciplinar a quienes los ampliaron. La libertad de todas, empieza con la libertad de Cristina.

Asimismo, se inicia un nuevo marzo como un mes de lucha, sin olvidar que dentro de pocos días se cumplen cincuenta años del inicio de la última dictadura cívico-militar. Hoy tenemos un gobierno que reproduce un proyecto económico que aquella dictadura inauguró con crueldad y violencia. Mientras muchos genocidas cumplen prisión domiciliaria, caminando por sus barrios, yendo al supermercado o al gimnasio, Cristina enfrenta restricciones severas y apenas puede moverse. ¿Casualidad? No lo creemos.

Cristina fue la presidenta bajo cuyos gobiernos se ampliaron derechos sociales que impactaron directamente en la vida de millones de mujeres y diversidades: jubilaciones para amas de casa, crecimiento del empleo, políticas de inclusión social y ampliación de derechos. Por eso la consigna Cristina libre también expresa una defensa de ese proyecto político que puso en el centro la justicia social y la distribución de la riqueza.

En este contexto llegamos a un nuevo 8M. Una jornada que históricamente ha sido de lucha y organización colectiva, y lo hacemos en medio de un modelo económico que vuelve a descargar el peso del ajuste sobre los sectores más vulnerables de la sociedad.

La consigna Cristina libre también expresa una defensa de ese proyecto político que puso en el centro la justicia social y la distribución de la riqueza.

Porque el ajuste nunca es neutro. Cuando se recortan políticas públicas, cuando aumentan las tarifas, cuando suben los alimentos y cuando el Estado se retira de áreas clave, hay alguien que absorbe ese costo. En la enorme mayoría de los casos son las mujeres y diversidades: sosteniendo hogares con ingresos cada vez más deteriorados, multiplicando trabajos precarios, endeudándose con billeteras virtuales o ampliando las tareas de cuidado para suplir aquello que el Estado deja de garantizar. Como señaló Cristina, la libertad también es poder vivir y no sobrevivir con la preocupación permanente de que cada vez alcanza menos.

Las mujeres siguen enfrentando mayores niveles de informalidad laboral, salarios más bajos y una sobrecarga de tareas de cuidado no remuneradas. Cuando el costo de vida se dispara y los ingresos se deterioran, esas desigualdades estructurales se profundizan. A este escenario se suma la ofensiva sobre los derechos laborales. Bajo el argumento de “modernizar” el mercado de trabajo, el gobierno impulsa reformas que, en los hechos, significan mayor precarización y debilitamiento de la protección laboral.

Este 8 de marzo nos encuentra frente a un retroceso en muchas de las conquistas sociales y laborales, pero también nos encuentra con una experiencia de organización colectiva en unidad. Fuimos marea y hoy, organizadas y en unidad, estamos dispuestas a ser el tsunami que le marque los límites a este gobierno.

Por eso volvemos a salir a las calles en todo el país. En la Ciudad de Buenos Aires iniciamos la jornada de lucha frente al lugar donde Cristina se encuentra detenida de manera injusta e ilegal. Desde San José 1111 marcharemos hacia el Congreso para finalizar la movilización en Plaza de Mayo.

El feminismo popular demostró que es una actora política fundamental, capaz de interpelar a toda la política y a la sociedad en su conjunto. No es un movimiento aislado ni una agenda sectorial: es parte de un proyecto más amplio de país, profundamente ligado a la justicia social, una idea que este gobierno detesta pero que nosotras seguimos levantando como bandera.

Desde San José 1111 marcharemos hacia el Congreso para finalizar la movilización en Plaza de Mayo.

Porque cuando el ajuste avanza, cuando intentan disciplinar al campo popular y cuando buscan borrar derechos conquistados, las mujeres y diversidades respondemos con más organización y más lucha. Porque sabemos, también, que frente a este modelo nadie, absolutamente nadie, se salva sola.

Y lo decimos y militamos con todas las letras: queremos a Cristina. La queremos porque representa un proyecto que amplió derechos, que puso la justicia social en el centro de las políticas públicas y que nos enseñó que otra manera de hacer política es posible. Que ella esté presa no hace más que reforzar nuestra convicción de que su liderazgo es necesario para seguir peleando por nuestros derechos, los tuyos, los de todas.

Por eso este 8M volvemos a las calles. Contra el ajuste. Contra la flexibilización laboral.

Queremos a Cristina.