El 54% de los votos en 2011 fue mucho más que una victoria electoral: fue el reconocimiento de un pueblo a un proyecto político que amplió derechos, recuperó soberanía y puso a las mayorías en el centro. Pero el camino a la unidad nacional siempre requiere atravesar luchas, tensiones y conflictos. Hoy, frente al ajuste, la persecución y la proscripción de Cristina, recuperar ese legado exige organización, unidad y militancia para volver a tener el país que supimos tener, de trabajo, inclusión, dignidad, soberanía y del que los poderosos nos quieren hacer arrepentir y olvidar.